domingo, 27 de enero de 2013

Reencuentro en la noche de luna llena.

Luna llena. Bajo su luz, y el sonido del bosque, se oyen las pisadas lentas y pausadas sin rumbo de un lobo, blanco, pues es del casi mismo color que la luna. Mirada fría y triste, de unos ojos amarillos, intensos y brillantes que no reflejan más que lo que siente en su más adentros, en su corazón.
Los pocos rayos de luz pasan a través de las hojas de los altos árboles de aquél inmenso lugar. Búsqueda desesperada, pues al no ver nada, no se distingue un pequeño animal de la sombra de un arbusto. Cansado de seguir avanzando, y sintiendo el frío en su misma piel, hizo una última mirada a la luna, aunque escondida, antes de rendirse.
Bajó la mirada. Ojos iguales a los suyos le sorprendieron entre la maleza. Se quedó mirándolos. Enemigo o no, la posición de ataque fue automática, preparado para lo que pudiera pasar. Gruñidos entre ambos. Se hizo el silencio... solo se oían los roces de las hojas contra el cuerpo de aquél animal que salía de su escondite. El lobo se apartó, sigiendole la mirada.
Un gran lobo negro. Fuerte, y magnífico.
Blanco y negro. Luz y oscuridad. El mismo corazón. Dos almas destinadas a estar unidas, se habían encontrado.
Clavados en la tierra, relajados, uno enfrente del otro... Aquella noche, no se escuchó más que los aullidos de un reencuentro.

sábado, 26 de enero de 2013

Esta noche.

Esta noche la luna llena brillará, los lobos se alzarán, miraran al cielo, y con la melodía del viento entre las hojas de los árboles, y la luz que brillará sobre su pelaje, aullarán, y hablarán a la luna, con tal de que así se les oigan.

Bajo los silbidos y aullidos de los lobos, solo dos voces pueden reconocerse, dos criaturas de la noche destinadas a poder reencontrarse. Tan solo esta noche y la que sigue, tendrá el lobo blanco para encontrar al lobo negro...

viernes, 25 de enero de 2013

Mañana.


Mañana, y en los próximos dos días, brillará la luna llena. El lobo blanco saldrá del bosque, aullará en lo más alto de la colina, con la esperanza de que, la luna oiga su llamada, su reclamo. La añoraba, esperaba su llegada y regreso al cielo oscuro que envuelve la tierra en la que vive, iluminando así, los más escondidos roncones de su hogar... ¿encontrará lo que anda buscando, con al fin, la luz que emana de la luna?

lunes, 14 de enero de 2013

Interior.

Controlar. No se puede controlar. Empiezan a aflorar nuevos instintos, nuevas sensaciones... A comenzado de nuevo a brillar la luna y el lobo interior lo ha notado, le llama, le avisa, le reclama...

domingo, 13 de enero de 2013

La otra mitad.

Y esa mitad. Esa parte de nosotros que está dominada por un desconocido instinto animal. El cual se manifiesta de alguna u otra forma de la manera y forma que menos esperas. 
Un lobo. Sientes el instinto de un animal cazador, dominante, solitario cuando se debe y en manada cuando a de proteger. Libre, solo sigue su camino, el que cree correcto, el que le inspira, el que le guía. En noches oscuras, sombrías y frías, canta, aúlla al cielo... aunque no haya luna, aunque no haya quién le escuche, pues es la única forma de poder decir lo que en si mismo guarda. Mirada penetrante y limpia, se lee todo en esos ojos de color intenso, llenos de vida. Alma y cuerpo dedicada a una vida en el bosque, en los montes, en los paisajes blancos árticos similares a su sedoso y cálido pelaje.
No se trata de un lobo cualquiera. Un lobo blanco, de grandes y largas patas con un firme pisar, una figura esbelta y difícil de derribar. Dedicado a la soledad, la compañia y la incertidumbre de saber cual será su próximo destino. 

domingo, 28 de octubre de 2012

Otoño, frío.

Ya pasó el otoño, y se va notando el invierno. ¿Y con quién compartir, la pasión que le tienes al frío y a la lluvia?... con alguien que te dé su calor y a quién disfrute de tu compañía en estos días. Quién comparta contigo, manta y abrazos, a quién no le parezca una locura comer helado, cuando te estás acurrucando para no pasar frío. Y sobre todo, quién quiera pasar así, más inviernos, bajo la manta.

Ausencia.

Y cuando tienes a alguien, que se convirtió en algo muy importante todos los días, notas el más mínimo detalle de su ausencia... un saludo, una expresión, una palabra, un 'buenos días'... intentas ser fuerte para respetar el tiempo que te pidió, pero es duro dejar de tener algo tan radicalmente...
Y te preguntas, ¿que estará haciendo?, ¿cuándo volverá? ... y lo que más te dará vueltas la cabeza hasta que te vuelva a hablar... ¿volverá a ser el mismo?. ¿Respuesta? Espero que sí...