domingo, 28 de octubre de 2012

Otoño, frío.

Ya pasó el otoño, y se va notando el invierno. ¿Y con quién compartir, la pasión que le tienes al frío y a la lluvia?... con alguien que te dé su calor y a quién disfrute de tu compañía en estos días. Quién comparta contigo, manta y abrazos, a quién no le parezca una locura comer helado, cuando te estás acurrucando para no pasar frío. Y sobre todo, quién quiera pasar así, más inviernos, bajo la manta.

Ausencia.

Y cuando tienes a alguien, que se convirtió en algo muy importante todos los días, notas el más mínimo detalle de su ausencia... un saludo, una expresión, una palabra, un 'buenos días'... intentas ser fuerte para respetar el tiempo que te pidió, pero es duro dejar de tener algo tan radicalmente...
Y te preguntas, ¿que estará haciendo?, ¿cuándo volverá? ... y lo que más te dará vueltas la cabeza hasta que te vuelva a hablar... ¿volverá a ser el mismo?. ¿Respuesta? Espero que sí...

sábado, 13 de octubre de 2012

Celebra tus buenos momentos.

Celebra tus momentos. Celebra estar con tus amigos. Celebra los 'buenos días'. Celebra un desayuno. Celebra una noche. Celebra una locura. Celebra un silencio. Celebra un reencuentro. Celebra la luna. Celebra todos y cada uno de tus buenos momentos.

sábado, 6 de octubre de 2012

Y aún así.

Y una definición de la felicidad, puede ser... No hagas preguntas de la que no quieras saber la respuesta. Pero, somos humanos, y está en nuestra naturaleza, querer saber, aunque sepamos que nos va a doler. Y pensar que nos hacemos fuertes si sobrevivimos a ese dolor. Y aún así preguntamos.

martes, 2 de octubre de 2012

Háblale a la luna.

 
Aúlla las noches de luna llena, hasta que te oiga. La noche será el testigo, la luna el destino.


lunes, 1 de octubre de 2012

El bosque.


Un bosque. Adentrarte en una oscuridad inmensa. Oír el viento susurrar en las pocas hojas de los árboles. Notar en las pisadas, crujir pequeñas ramas y arena. Frío. Una brisa fría hondeaba el pelaje brillante del lobo blanco que vagaba. La luna se podía ver a través de las ramas de los árboles sin hojas. La luz de la luna, en su etapa llena, iluminaba gran parte del bosque, excepto una pequeña penumbra, en la que se escondían y distinguían unos pequeños ojos amarillos, brillantes, y felinos. El lobo, extrañado, pero a la vez atraído por tal color, los miró fijamente, esperando...